Le doy un premio al que haya visto alguna vez en su vida entera un comercial de televisión, sobre cepillos de dientes, en los que NO hayan sido personificados.
Siempre llega un cepillo de dientes con más look. Viene engallado con lo último en guarachas y el/los cepillos viejos, mientras tanto, lo embelesan y lo admiran, y hablan de sus nuevas y fantásticas características.
Consecuentemente, el comercial acaba triste porque el nuevo cepillo desbanca de una forma inhumana y cruel a los otros cepillos de dientes.
Y si revisamos el registro de los gallos del cepillo de dientes podemos deducir algo extremadamente curioso. El cepillo de dientes evolucionó:
- de cabeza cuadrada a cabeza diamante
- de cabeza diamante a cerdas más finas
- de cerdas más finas a cerdas en forma de sierra
- de cerdas en forma de sierra a cerdas mixtas bicolores y bitextura
- de cerdas mixtas bicolores y bitextura a cabeza con goma masajeadora de encías
- de cabeza con goma masajeadora de encías a cabeza con limpiador de lengua incorporado
y cada cepillo de dientes nuevo promete limpiar mejor, pero siempre se mantiene el mismo porcenjate de áreas a las que no llega el “cepillado convencional”…